“Acaso las
historias que he referido son una sola historia. El anverso y el reverso de
esta moneda son, para Dios, iguales.” (Historia del guerrero y de la cautiva,
Borges)
En su
cuento, Borges propone un argumento interesante. Él cuenta de la conversión de
un bárbaro a uno sofisticado y la conversión de una inglesa sofisticada a una
bárbara. Luego dice que son una sola historia, pero ¿qué es la historia? ¿Es la
de la conversión? ¿Es la de ser traidor a tú cultura y tradiciones? Me parece
que él está hablando de otra cosa.
En el círculo
de la vida, todo tiene su papel. A las plantas les toca crecer y dar vida a
muchos animales. Tienen un papel muy pacífico y bondadoso dónde su única
función es dar, dar, y dar. Es el epitomé del pensamiento hippy: socialista.
Todos dando un poco de sí para crear un mundo mejor. Sin embargo, al mismo
tiempo, la naturaleza tiene su lado opuesto. Las tormentas, el relámpago, y el
incendio que sigue destruyen toda vida en su camino. Los leones y los tigres
son puros consumidores. Su vida se trata totalmente de cazar y matar sin
piedad.
Lo
interesante es que ambos partes se dependen entre sí. Si no existiera la parte
destructiva del círculo, las plantas no tendrían nutrientes para crecer, y si
ellos no crecieran y alimentaran a los animales pequeños, el león moriría.
Pues, es un círculo. Aunque sea compuesto por cosas totalmente opuestas, cuyos
ideales también son tan distintos como el día y la noche, el círculo de la vida
falla si falta alguno de esas partes.
De eso
habla Borges. Habla de dos ejemplos de personas haciéndose más completos al
adoptar otro tipo de vida. Se han hecho cómo el círculo de la vida, adoptando
ambos partes, el pacífico y el violento, el bondadoso y el consumidor. Si no
aceptamos a nuestra tormenta interior, las plantas de nuestra bondad no podrán
crecer.

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