jueves, 7 de marzo de 2013

Encarando tú león interior


“Acaso las historias que he referido son una sola historia. El anverso y el reverso de esta moneda son, para Dios, iguales.” (Historia del guerrero y de la cautiva, Borges)

En su cuento, Borges propone un argumento interesante. Él cuenta de la conversión de un bárbaro a uno sofisticado y la conversión de una inglesa sofisticada a una bárbara. Luego dice que son una sola historia, pero ¿qué es la historia? ¿Es la de la conversión? ¿Es la de ser traidor a tú cultura y tradiciones? Me parece que él está hablando de otra cosa.

En el círculo de la vida, todo tiene su papel. A las plantas les toca crecer y dar vida a muchos animales. Tienen un papel muy pacífico y bondadoso dónde su única función es dar, dar, y dar. Es el epitomé del pensamiento hippy: socialista. Todos dando un poco de sí para crear un mundo mejor. Sin embargo, al mismo tiempo, la naturaleza tiene su lado opuesto. Las tormentas, el relámpago, y el incendio que sigue destruyen toda vida en su camino. Los leones y los tigres son puros consumidores. Su vida se trata totalmente de cazar y matar sin piedad.



Lo interesante es que ambos partes se dependen entre sí. Si no existiera la parte destructiva del círculo, las plantas no tendrían nutrientes para crecer, y si ellos no crecieran y alimentaran a los animales pequeños, el león moriría. Pues, es un círculo. Aunque sea compuesto por cosas totalmente opuestas, cuyos ideales también son tan distintos como el día y la noche, el círculo de la vida falla si falta alguno de esas partes.

De eso habla Borges. Habla de dos ejemplos de personas haciéndose más completos al adoptar otro tipo de vida. Se han hecho cómo el círculo de la vida, adoptando ambos partes, el pacífico y el violento, el bondadoso y el consumidor. Si no aceptamos a nuestra tormenta interior, las plantas de nuestra bondad no podrán crecer. 

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