viernes, 15 de marzo de 2013

La decepción de una proyección


“El esfuerzo indispensable para suicidarme era superfluo, ya que, desaparecida Faustine, ni siquiera podía quedar la anacrónica satisfacción de la muerte.” (La invención de Morel, Bioy Casares, 126)

En “La invención de Morel” el fugitivo se enamora de una proyección de la chica Faustine. Él realmente no sabe nada de ella menos los ocho días de su vida que él ha visto. Sin embargo, se vuelve totalmente desesperado por ella. Claramente busca apego, pero en vano, porque ella no es más que una proyección que nunca podrá satisfacer su necesidad de apego.

                Siendo soltero, suelo pensar mucho en la idea de las citas. Creo que es muy frecuente que nosotros también nos enamoramos de proyecciones: alguien nunca hemos hablado, o ni siquiera sabemos su nombre. Cualquiera que sabe algo del amor verdadero sabe que no es así. El amor verdadero se trata de una amistad fuertísimo y mucho más. Sin embargo, muchos de nosotros, los solteros, elegimos a desconocidos como nuestras figuras de apego. De cierto modo, somos como el fugitivo. Sabemos poco o nada de esa persona, pero pasamos nuestro tiempo haciendo tonterías para sentir algo de ellos. Después de todo, todos estaremos decepcionados. El fugitivo fue decepcionado porque su proyección no existía; era cómo una sombra. A veces yo también me decepciono  cuando me .enamoro de una chica de lejos y la fijo como figura de apego. Después, cuando realmente la conozco, me doy cuenta que ella es totalmente el opuesto de lo que pensaba. Siempre que elegimos a alguien que no realmente conozcamos como figura de apego, estamos poniéndonos en la situación del fugitivo: enamorándonos con una proyección, algo falso.

                Un excelente ejemplo de eso se encuentra en la pelicula “Win a date with Tad Hamilton.” Tad es un actor que suele ser la proyección del mejor hombre del universo. En sus películas es guapo, cariñoso, valiente, e inteligente. La protagonista, Rosalee se vuelve loca por esa proyección y lo pone como su figura de apego. Al final, resulta que él realmente no es así (que sorpresa, ¿no?). La decepciona, y ella se da cuenta que realmente está enamorado con su mejor amigo Petey, que conoce desde la niñez y que también la ame. El héroe (Petey) gana la mujer, hay justicia en el universo, y aprendemos una lección importantísima: las proyecciones (muertas o vivas) no sirven como figuras de apego.

Sé que es un chick flic, pero es una pelicula bastante chistosa

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