“El
esfuerzo indispensable para suicidarme era superfluo, ya que, desaparecida
Faustine, ni siquiera podía quedar la anacrónica satisfacción de la muerte.”
(La invención de Morel, Bioy Casares, 126)
En “La invención de Morel” el fugitivo se enamora de una proyección de la
chica Faustine. Él realmente no sabe nada de ella menos los ocho días de su
vida que él ha visto. Sin embargo, se vuelve totalmente desesperado por ella. Claramente
busca apego, pero en vano, porque ella no es más que una proyección que nunca
podrá satisfacer su necesidad de apego.
Siendo soltero, suelo pensar
mucho en la idea de las citas. Creo que es muy frecuente que nosotros también
nos enamoramos de proyecciones: alguien nunca hemos hablado, o ni siquiera sabemos
su nombre. Cualquiera que sabe algo del amor verdadero sabe que no es así. El
amor verdadero se trata de una amistad fuertísimo y mucho más. Sin embargo,
muchos de nosotros, los solteros, elegimos a desconocidos como nuestras figuras
de apego. De cierto modo, somos como el fugitivo. Sabemos poco o nada de esa
persona, pero pasamos nuestro tiempo haciendo tonterías para sentir algo de
ellos. Después de todo, todos estaremos decepcionados. El fugitivo fue
decepcionado porque su proyección no existía; era cómo una sombra. A veces yo
también me decepciono cuando me .enamoro
de una chica de lejos y la fijo como figura de apego. Después, cuando realmente
la conozco, me doy cuenta que ella es totalmente el opuesto de lo que pensaba.
Siempre que elegimos a alguien que no realmente conozcamos como figura de apego,
estamos poniéndonos en la situación del fugitivo: enamorándonos con una
proyección, algo falso.
Un excelente ejemplo de eso se
encuentra en la pelicula “Win a date with Tad Hamilton.” Tad es un actor que
suele ser la proyección del mejor hombre del universo. En sus películas es
guapo, cariñoso, valiente, e inteligente. La protagonista, Rosalee se vuelve
loca por esa proyección y lo pone como su figura de apego. Al final, resulta
que él realmente no es así (que sorpresa, ¿no?). La decepciona, y ella se da
cuenta que realmente está enamorado con su mejor amigo Petey, que conoce desde
la niñez y que también la ame. El héroe (Petey) gana la mujer, hay justicia en
el universo, y aprendemos una lección importantísima: las proyecciones (muertas
o vivas) no sirven como figuras de apego.
Sé que es un chick flic, pero es una pelicula bastante chistosa
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