miércoles, 16 de enero de 2013

La torta es una mentira


“…viviendo engañas y muriendo enseñas” (Sor Juana Inés de la Cruz, A una rosa)

Mi primer pensamiento al leer ese poema fue “La rosa es una mentira”. Después, me reí, y pensé: “La torta (el pastel) es una mentira”. Para los que no saben, esa frase viene de un videojuego tipo rompecabezas muy popular que se llama Portal. El videojuego consiste de un sistema tipo HAL (de 2001: A Space Odyssey) que te va guiando por una serie de laberintos. Al comienzo es tu amiga ofreciéndote como premio una torta al terminar el laberinto, pero a medida que avances intenta matarte y en el último nivel te das cuenta que ella es malvada y la destruyes. Aunque en algunos lugares hay grafiti que advierte: “La torta es una mentira”, al terminar todo el juego, se te presenta esa torta. O sea, que sí, recibiste la torta, pero en mi opinión sigue siendo mentira.

En el poema Sor Juana está hablando de que la rosa, una cosa hermosa y vana es a la vez una mentira y una maestra. Es mentira porque engaña a la gente vana a pensar que ir en pos de belleza física vale la pena, pero cuando muere, demuestra que mintió y que la vanidad no sirve para nada.

Yo creo que el videojuego hace lo mismo. Yo no soy muy de jugarlos, pero he tenido varios compañeros de habitación que jugaban los videojuegos constantemente. La torta de Portal para ellos es como la rosa para los vanos.  O sea, al jugar este videojuego, haces todo con esa meta de alcanzar esa torta imaginaria. Malgastas horas y horas y horas y al terminar… la torta es una mentira. Cuando apagas la computadora, desaparece la torta junto a las incontables horas que gastaste en alcanzarla. De la misma manera que los vanos no recibirán nada en su búsqueda, has gastado muchísimo tiempo y ¿qué has logrado? Absolutamente nada. La rosa y la torta sirven como amonestación para cada tipo de vicio. Ir en pos de un vicio ya que sea la vanidad o los videojuegos de te dejará con polvo, con sombra, con nada.

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