jueves, 31 de enero de 2013

La abejita inimitable


“pero tu risa nunca, porque me moriría” (Neruda, Tu Risa)

Al leer esta poesía pensé en la diferencia entre vivir y sobrevivir. Una de las cosas que me vinieron a la mente fue la relación entre la flor y la abeja. Para que una planta sobreviva, necesita luz, agua, y tierra. Eso sería como el aire y el pan en el poema de Neruda. Son cosas básicas que nos permiten sobrevivir. Sin embargo, Neruda enseña que aunque uno pueda sobrevivir con los elementos básicos de la vida, eso no es vivir. Para realmente vivir se necesita una razón, no solamente ingredientes. Así es también con la flor. Aunque tenga todo el agua en el mundo, la luz y la tierra más rica que hay, la planta producirá una sola flor y morirá. Le falta algo. Le falta la risa; la presencia de la abeja.

La abeja hace posible que la flor pueda reproducir, y de igual manera la flor le da a la abeja los ingredientes necesarios para hacer miel. La flor sin la abeja es nada, y la abeja sin la flor tampoco sobrevivirá. Aunque sean dos organismos totalmente distintos, se dependen entre sí. Se necesitan; no sólo para que ellos sobrevivan una generación, se necesitan para prosperar y florecer. Sin el otro, no son nada, pero juntos pueden “abrir todas las puertas de la vida.”

Para mí es interesante que El élder Ballard comparezca la miel que produce las abejas a los actos de servicio que uno hace. Creo que eso también cabe en la metáfora de Neruda. A medida que demostremos caridad, el amor en acción, a nuestros seres más queridos, estamos dando esa risa tan valiosa a ellos. Entonces, la abeja y su miel pueden significar la risa por su relación necesaria con la flor, pero también la abeja y su miel pueden representar la caridad que demostramos, la cual totalmente cabe en esa relación personal que representa la risa. Así que riámonos, y para hacerlo demostremos caridad a las personas que más amamos.

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