Along about now you should be asking a question, something like this: you keep on saying that the writer is alluding to this obscure work and using that symbol or following some pattern or other that I never heard of, but does he really intend to do that? Can anyone really have all that going on in his head at one time? (Foster, How to Read Literature Like a Professor, 82)
Yo soy
ingeniero eléctrico. Hoy después de mi clase de literatura hispana yo estaba en
mi clase de física de semiconductores, donde se enseña cómo realmente funcionan
todos los aparatitos que tenemos. Hablamos de cosas a un nivel pequeñísimo, en
los nanómetros (10-9 metros), totalmente invisible a simple vista.
Bueno, hoy estábamos hablando del funcionamiento de los electronos y un chico
se levantó la mano y dijo: "Me está costando visualizar lo que realmente
está pasando ahí adentro. ¿Hay manera de ver estos fenómenos?" El profesor
contestó, sonriendo, que él realmente no tenía ningún idea de lo que pasaba ahí adentro y que podría ser totalmente
distinto de lo que los científicos pensaban, pero por su experiencia y experimentos, ha podido predecir y modelar
su función.
Eso me hizo
pensar en mí relación con la literatura y el teatro. Cuando somos jóvenes nos
enseñan que la ciencia fija es absoluta.
Pasa lo mismo con la literatura. Nos enseñan que la casa es blanca, los muros
son gruesos, y ya. Comenzamos con la interpretación más simple y nos olvidamos
de que pueda tener otro significado. ¿Puede que una casa blanquísima signifique
más? Claro, pero todo depende en como interpretamos el guion del autor. El
único que sabe verdaderamente y completamente lo que quiere decir el autor es…
el autor. Los demás intentamos usar pistas y experiencia para acertar el
significado. Comenzamos a nivel muy baja con símbolos muy generales y comunes,
y progresamos a las cosas profundas y complicadas.
Así es con
la ciencia y la física. Comenzamos aprendiendo las supuestas "reglas fijas"
e interpretaciones básicas, pero cuando llegamos a lo profundo nos damos cuenta
de que nada más son generalizaciones, y a veces no tienen caso, pero son una
base para comenzar a entender un poco la función. El sabio lector y el sabio
ingeniero entienden, tal como mí profesor, que realmente no sabemos nada de lo
que el autor está pensando, pero utilizando nuestra experiencia en la
literatura (o la ingeniería) podemos
hacer unas sabias adivinanzas y así llegar a un entendimiento de los
conceptos profundos.



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