“Lo que sé
es que me levanté otro. Los últimos y horrendos padecimientos habíanse borrado
de la memoria o poco menos.” (Mechanópolis,
Unamuno)
¿Cómo
sabemos quiénes somos? Si me levantara mañana habiendo olvidado todas las
memorias de mí pasado, ¿sería la misma persona o sería otro? En su cuento Mechanópolis, Unamuno nos hace pensar
que no, que nuestra identidad tiene una fuerte relación con nuestra memoria;
que al perder la memoria has perdido la esencia de tú ser.
Yo no estoy
de acuerdo. Yo creo que hay una diferencia entre nuestra identidad y nuestro
ser. Todo lo que me ha pasado ha sido grabado en mi memoria, pero también me ha
esculpido. De poco a poco como un artista forma una escultura, los
acontecimientos de mi vida han desarrollado mi ser por bien o mal.
Aunque sea
una película ficticia, The Bourne
Identity da un ejemplo de eso. Jason Bourne ha perdido por completo su
memoria, pero no puede escaparse de la persona que él ha llegado a ser. El ser
super soldado está infundido su ser, y por más que pierda la memoria lo sigue
siendo. Lo hace sin pensar y sin querer.
Ahora, el
lector estará diciendo: “Pero Jonathan, tú argumento está mal. Al fin de esa
trilogía Jason se vuelve totalmente en contra de lo que era antes.”
Exactamente, y eso comprueba mi argumento. Si Jason hiciera el cambio
repentinamente, entonces sabríamos que la pérdida de su memoria fue lo que hizo
que cambiara. Sin embargo, el cambio de Jason vino como el cambio de cualquier
persona, con tiempo y con decisiones conscientes de cambiar.
Así es como
una dulce madre que llega a tener alzheimers sigue siendo dulce, porque lo ha
sido durante toda la vida, y aunque no tenga memoria de cómo llegó a serlo, lo
sigue siendo.
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