jueves, 28 de febrero de 2013

Dejado Sin Palabras

"...con sus ahorros le pagó veinte pesos a un cura para que le enseñara a leer y escribir y con los tres que le sobraron se compró un diccionario. Lo revisó desde la A hasta la Z y luego lo lanzó al mar, porque no era su intención estafar a los clientes con palabras envasadas." (Dos Palabras, Isabel Allende)

¿Alguna vez has intentado explicar cómo te sientes sin poder hacerlo? O ¿has tenido uno de esas experiencias donde te sientes frustrado y quieres que alguien te entienda pero no encuentras las palabras adecuadas para comunicarlo? Si tener dominio de la palabra y su conexión simbólico y real te da poder, por supuesto que el opuesto vale también. Si no tienes las palabras adecuadas para expresar el significado real de las cosas, no tienes poder.

La historia de Belisa Crepusculario me hizo pensar en otra historia que tiene que ver con las palabras también. Se llama Anthem y fue escrito por Ayn Rand. La historia se basa en un futuro distópico, tipo comunista,  donde se ha eliminado el individualismo por completo. Tu vida es decidido por un “Consejo Mundial” que ha eliminado también el uso de las palabras personales: “yo, me, mi, etc…” El protagonista (se llama “Igualdad 7-2521”) narra la historia con dificultad, no pudiendo comunicar conceptos personales porque la única palabra que sabe para referirse a si mismo es “nosotros“. Cuando él encuentra a la protagonista y quiere decirle que la ama, es totalmente incapaz de comunicarle ese concepto tan personal porque lo han criado sin darle un símbolo para representar ese sentimiento real. Al final, huyen juntos al bosque donde encuentran una casa con libros y descubren las palabras prohibidas: “yo, me, mi y ego”

Estas historias porque hay que tener entendimiento de la experiencia humana y también dominio del lenguaje. Igualdad entendía amor personal y directo, pero no expresarlo por su falta de lenguaje. Belisa entendía todas las palabras del diccionario, pero lo echó al mar porque comprendía que la comunicación es mucho más que conectar palabras. La comunicación pura es cuando el significado y la palabra coincidan perfectamente, y cuando puedes lograr eso, tienes poder. Tienes el poder de Belisa, que conmueve a una nación entera con unas cuantas palabras o ablanda el corazón de un guerrero duro con dos. Sin ello, estás como pobre Igualdad; enamorado sin poder comunicarlo. 


(Aun los gangsters necesitan comunicarse.)

jueves, 21 de febrero de 2013

Recuerda Quién Eres


“Lo que sé es que me levanté otro. Los últimos y horrendos padecimientos habíanse borrado de la memoria o poco menos.” (Mechanópolis, Unamuno)

¿Cómo sabemos quiénes somos? Si me levantara mañana habiendo olvidado todas las memorias de mí pasado, ¿sería la misma persona o sería otro? En su cuento Mechanópolis, Unamuno nos hace pensar que no, que nuestra identidad tiene una fuerte relación con nuestra memoria; que al perder la memoria has perdido la esencia de tú ser.

Yo no estoy de acuerdo. Yo creo que hay una diferencia entre nuestra identidad y nuestro ser. Todo lo que me ha pasado ha sido grabado en mi memoria, pero también me ha esculpido. De poco a poco como un artista forma una escultura, los acontecimientos de mi vida han desarrollado mi ser por bien o mal.

Aunque sea una película ficticia, The Bourne Identity da un ejemplo de eso. Jason Bourne ha perdido por completo su memoria, pero no puede escaparse de la persona que él ha llegado a ser. El ser super soldado está infundido su ser, y por más que pierda la memoria lo sigue siendo. Lo hace sin pensar y sin querer.


Ahora, el lector estará diciendo: “Pero Jonathan, tú argumento está mal. Al fin de esa trilogía Jason se vuelve totalmente en contra de lo que era antes.” Exactamente, y eso comprueba mi argumento. Si Jason hiciera el cambio repentinamente, entonces sabríamos que la pérdida de su memoria fue lo que hizo que cambiara. Sin embargo, el cambio de Jason vino como el cambio de cualquier persona, con tiempo y con decisiones conscientes de cambiar.

Así es como una dulce madre que llega a tener alzheimers sigue siendo dulce, porque lo ha sido durante toda la vida, y aunque no tenga memoria de cómo llegó a serlo, lo sigue siendo.

jueves, 14 de febrero de 2013


Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda. Muros gruesos. Puertas en arco con cortinas de yute rematadas con madroños y volantes. Sillas de anea. Cuadros con paisajes inverosímiles de ninfas o reyes de leyenda. Es verano. Un gran silencio umbroso se extiende por la escena. (Direcciónes del escenario, Acto I, La Casa de Bernarda Alba, Lorca)

Como charlamos en clase, la obra “La Casa de Bernarda Alba” nos muestra una situación muy parecida a la que tenemos en la cultura mormona. Como miembros intentamos tener un hogar “blanquísimo” y muros muy gruesos para protegernos de los peligros y los vicios del mundo. A menudo, eso resulta en familias y hogares donde reina el silencio; donde hay una tensión en el aire entre padre e hijo. Los padres quieren proteger, y los hijos quieren tener libertad. La obra saca a luz una pregunta dificilísima: ¿Cómo se puede dar muros gruesos de protección sin que esos mismos muros sean una cárcel como pasó en la casa de Bernarda?

Al meditar sobre esa pregunta, pensé en un artículo qué leí hace tiempo. Contó como los astronautas, sin la presencia de la fuerza de gravedad del mundo pierden mucha fortaleza en sus huesos, lo cual puede resultar en fracturas cuando de nuevo llegan al mundo. De cierto modo, eso es parecido a lo que Bernarda y los padres ansiosos intentan hacer. Intentan aislar a sus hijos de las fuerzas del mundo. Lo que ellos y los astronautas se olvidan es que sin la presencia de esas fuerzas del mundo, sin la oposición, uno queda totalmente débil. Sin levantar pesas, jamás tendré músculos; sin tener desafíos y enfrentar la tentación, jamás seré fuerte en lo espiritual.

Creo que podemos aprender la solución del ejemplo de los astronautas. Ellos aprendieron que estar totalmente aislado de la gravedad les hace mal, entonces comenzaron a hacer ejercicios especiales en su aislamiento para fortalecerse, y cuando vuelven al mundo andan con cuidado hasta que sus huesos desarrollen la fuerza necesaria. Cómo un padre uno, sí, puede tener muros muy gruesos, pero a cambio de Bernarda, y para que su historia no termina cómo la de Bernarda, un padre debe también saber exponer a sus hijos a desafíos y decisiones para que no ellos no se queden como los astronautas, débiles.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Interpretando Literatura y Teatro


Along about now you should be asking a question, something like this: you keep on saying that the writer is alluding to this obscure work and using that symbol or following some pattern or other that I never heard of, but does he really intend to do that? Can anyone really have all that going on in his head at one time? (Foster, How to Read Literature Like a Professor, 82)

Yo soy ingeniero eléctrico. Hoy después de mi clase de literatura hispana yo estaba en mi clase de física de semiconductores, donde se enseña cómo realmente funcionan todos los aparatitos que tenemos. Hablamos de cosas a un nivel pequeñísimo, en los nanómetros (10-9 metros), totalmente invisible a simple vista. Bueno, hoy estábamos hablando del funcionamiento de los electronos y un chico se levantó la mano y dijo: "Me está costando visualizar lo que realmente está pasando ahí adentro. ¿Hay manera de ver estos fenómenos?" El profesor contestó, sonriendo, que él realmente no tenía ningún idea de lo que pasaba ahí adentro y que podría ser totalmente distinto de lo que los científicos pensaban, pero por su experiencia  y experimentos, ha podido predecir y modelar su función.




Eso me hizo pensar en mí relación con la literatura y el teatro. Cuando somos jóvenes nos enseñan que la ciencia fija es  absoluta. Pasa lo mismo con la literatura. Nos enseñan que la casa es blanca, los muros son gruesos, y ya. Comenzamos con la interpretación más simple y nos olvidamos de que pueda tener otro significado. ¿Puede que una casa blanquísima signifique más? Claro, pero todo depende en como interpretamos el guion del autor. El único que sabe verdaderamente y completamente lo que quiere decir el autor es… el autor. Los demás intentamos usar pistas y experiencia para acertar el significado. Comenzamos a nivel muy baja con símbolos muy generales y comunes, y progresamos a las cosas profundas y complicadas.

Así es con la ciencia y la física. Comenzamos aprendiendo las supuestas "reglas fijas" e interpretaciones básicas, pero cuando llegamos a lo profundo nos damos cuenta de que nada más son generalizaciones, y a veces no tienen caso, pero son una base para comenzar a entender un poco la función. El sabio lector y el sabio ingeniero entienden, tal como mí profesor, que realmente no sabemos nada de lo que el autor está pensando, pero utilizando nuestra experiencia en la literatura (o la ingeniería) podemos  hacer unas sabias adivinanzas y así llegar a un entendimiento de los conceptos profundos.