jueves, 18 de abril de 2013

Viviendo de Verdad


..niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.
                (Tu Risa, Pablo Neruda)

Esta clase me ha gustado bastante. Nunca pensé que estaría aprendiendo filosofía en mi clase de literatura hispana, sin embargo ha sido una oportunidad para no sólo disfrutar el poder artístico de la literatura pero también reflexionar sobre los pensamientos más profundos y grandes que se han pensado en la humanidad.
                No obstante todas las teorías interesantísimas que hemos aprendido, la obra que más me gustó de esta clase ha sido este sencillo poema de Pablo Neruda. Creo que me gusta porque habla de lo que significa realmente vivir. Vivir no se trata de solamente tener pan, aire, o luz. Vivir no se trata de irte a la universidad por cuatro años, obtener un buen trabajo, y ganar un buen sueldo trabajando de nueve a cinco todos los días. Vivir no se trata de volver a la casa, ver un poco de tele, comerte una cena, tal vez hacer un poco de ejercicio, y dormir el recomendado ocho horas de sueño cada noche. Como enseña Neruda, eso es solamente sobrevivir.
                Creo que es importante recordarnos de ese hecho, especialmente aquí en la universidad. Estudiamos, nos estresamos, y casi nos matamos por poder obtener esas cosas que consideramos totalmente necesarias para la vida cuando en realidad la vida real se nos va escapando entremedio los dedos como arena. Al enfocarnos tanto en “el pan, el aire, la luz [y] la primavera” no tenemos el tiempo ni con quien compartir una risa, una espada fresca, lo que nos abre todas las puertas de la vida.
                Así que por eso me gusta ese poema. Me gusta porque cuando lo leo, pienso a mí mismo: “Jonathan, apagá tu computadora, dejá de hacer las supuestas cosas importantes de la vida, salí de tu habitación y viví.” Y ahora pienso a hacer justamente eso. Gracias amigos, ha sido un semestre fenomenal. Que no les pasen un día de sus vidas sin realmente vivir.

                -Jonathan Spencer

jueves, 11 de abril de 2013

¿Vale la pena?



Una de las temas principales de la pelicula “La Misma Luna” fue la del sacrificio. La idea general del sacrificio es una inversión. Nos privamos de algo o sufrimos algo ahora porque esperamos que ese acto nos dé algo mejor en el futuro. La pelicula está repleta de ejemplos de eso. Rosario sacrifica estar con su hijo para que él viva mejor. Carlitos asume el peligro de cruzar la frontera para poder estar con su mamá. Los estudiantes universitarios asumen el peligro de esconder a Carlitos para poder pagar la matrícula. Enrique sacrifica su vida en los estados unidos para que Carlitos pueda estar con su mamá.

¿Todos estos sacrificios valieron la pena? ¿Cómo sabemos si un sacrificio realmente valdrá la pena? Para contestar esa pregunta se me vino a la mente un cuento qué leí hace tiempo. Se llama “El regalo de los magos” y cuenta de una pareja pobre, cada cual en busca de regalos navideños para el otro. La esposa vende su cabello hermoso para comprar una pulsera para el reloj de su esposo, y el vende su magnífico reloj para comprar cepillas para el cabello de ella. Aúnque sí, fue una tierna muestra de amor, cada uno sacrifica su tesoro más preciado para hacer que la vida sea mejor para el otro. Irónicamente, ambos terminaron con regalos inútiles, habiendo sacrificado lu que justamente era el objeto del obseqio del otro.

Creo que cuando Rosario decidió ir a los estados unidos creía que ese sacrificio que estaba haciendo para hacerle la vida mejor para Carlos valía la pena, pero para me parecía como comprarle cepillos a alguien que no tiene pelo. ¿De que vale tener todo el dinero del mundo si no estás feliz?

Yo creo que debemos identificar nuestros tesoros más preciados y mantenerlos sagrados, intocables. ¿Vale la pena hacer trampa en un examen para sacar una mejor nota? ¿Vale la pena pasar todo tu tiempo estudiando o trabajando y perder tiempo valioso con seres queridos? ¿Vale la pena negar tus valores para ganar popularidad en ciertos círculos? Un sacrificio nunca debe quitarte tu tesoro más preciado.  

“All these people ask me: Is lonely at the top? Or do I find comfort in all the things I’ve got. Well these cars keep me moving, these planes keep me high, a million dollar home but I’m barely gettin’ by.” - Jamie Foxx

jueves, 4 de abril de 2013

Crucificando a los inocentes



Cuando ví María Candelaria creo que uno de los primeros sentimientos que se me vinieron fue enojo, enojo hacia esa gente del pueblo que simbólicamente crucificaron a esa mujer inocente y pura. Me hizo pensar en cómo puede haber una dualidad en la sociedad, donde ellos aceptan a gente mala, de apariencia buena, con brazos abiertos, pero rechazan a gente buena, solo porque algo de ellos no corresponde con los valores de la sociedad. En el ejemplo de María Candelaria, la gente aceptaba con facilidad a Don Damian, quien era la personificación de lo malo, pero rechazaba a María porque, aunque sabemos que ella era buena, tener mamá prostituta no correspondía con los valores tergiversados de la sociedad.
Cómo miembros de la iglesia, es muy fácil sentirnos los inocentes víctimas del juicio del mundo; ponernos en el papel de María. Sin embargo, hoy leí algo que me hizo cuestionar si no realmente somos la gente del pueblo. Leí el blog de una chica que ella misma se llama “the tattooed mormon.” (http://alfoxshead.blogspot.com/) Bueno, ella tiene un buen de tatuajes en sus brazos y cuenta que se bautizó en Nueva York y poco después de su bautismo sintió la impresión que debía venir para Utah. Aunque todos sus amigos le dijeron que no iba a caber en Utah, siguió la impresión y se vino. Cuando llegó estaba en un Café Río con sus escrituras y sintió que todos la estaban mirando como si sus ojos fueran láseres cortándola con la vista. Un hombre le dijo: “Sabes que te ves muy irónica, ¿no?” Lo bueno es que ella pudo responder, no con amargura o enojo, sino con alegría diciéndole que se acaba de bautizar y era su primer día en Utah. Desde entonces, ha podido mantener esa actitud buena a pesar del juicio que constantemente recibe por su apariencia.
Creo que como miembros de la iglesia nos es muy fácil aceptar a gente que tiene la apariencia de ser buena, pero somos súper rápidos para juzgar a alguien que tenga la apariencia de un “pecador” aun cuando sea totalmente bueno por dentro. El moral de las dos historias es lo mismo: no pongas etiquetas sobre las personas, y no juzgues los libros por su tapa. No quieres cargar durante toda la vida la culpa de crucificar a un inocente.

viernes, 29 de marzo de 2013

a ceder o no...


“…a fin de cuentas todo es tan imaginario como esta situación absurda que nos ha tocado vivir a usted y a mí durante estos últimos días.” (Papel Mojado, 193, Millás)

¿Cuál es el propósito de Millas en escribir esta novela que termina con más preguntas que respuestas? El libro Papel Mojado tipifica la idea del cine negro, cómo reaccionar ante lo absurdo. Cuando los personajes se dan cuenta de que nada más son personajes tomando el papel que les corresponde se ponen apáticos al darse cuenta que no tienen control sobre su propia narrativa. Entonces, Millás intenta hacernos pensar en que haríamos nosotros si, aun siendo los protagonistas, perdiéramos control de nuestras propias narrativas en el caso donde pasara algo absurdo, como una guerra o una depresión. ¿Quedaríamos rotos como Manolo G.? Yo creo que a pesar de lo más absurdo que sea nuestra circunstancia uno siempre puede tener el control si lo quiere.

Viktor Frankl fue un autor y psicólogo judío que estaba en los campos de concentración de la segunda guerra mundial. El escribió de su experiencia en el libro “Man’s Search for Meaning” donde observó las reacciones de varios prisioneros ante su situación suma absurda. El observó que hubo tres reacciones típicas que tuvieron casi todos los prisioneros: susto, después apatía, y al final amargura y un deformo moral.  El también observó que había algunos que lograron no ceder a la apatía y locura.. La diferencia entre los que cedieron a ser víctimas de su situación y los que no cedieron era la esperanza en el futuro. Cuando perdieron esa esperanza, se perdieron por total.

La reacción de Manolo Gurbina en Papel Mojado fue casi igual al de un prisionero de los campos. Primero susto y después apatía. Está deshecho su papel, entonces no sabe qué más hacer. Por cierto, en nuestras vidas nos tocarán circunstancias imprevistas que nos resultarán totalmente absurdas, hasta el punto de intentar a quitarnos el control de nuestra propia narrativa. Creo que en esas circunstancias tendremos que hacer la misma decisión que se hizo en esos campos de concentración y en este libro mojado: ¿Ceder a la apatía o mantener una actitud de esperanza?

“When we are no longer able to change a situation, we are challenged to change ourselves. … Everything can be taken from a man but one thing: the last of the human freedoms—to choose one’s attitude in any given set of circumstances, to choose one’s own way.” (Frankl, Man’s Search for Meaning)

viernes, 22 de marzo de 2013

Se puede, pero ¿se debe?


“Quiero explicarme la conducta de Morel. Faustine evitaba su compañía; él, entonces, tramó la semana, la muerte de todos sus amigos, para lograr la inmortalidad con Faustine.” (Invencíon de Morel, Bioy Casares, 53)

El discuto sobre la clonación es casi tan viejo como el discuto contra la radiación. ¿Por qué? Porque todos tienen miedo a lo qué pasará cuando ven a una copia perfecta de sí mismo delante suyo. ¿Será como esperaba Morel, qué el alma pase de un ser a otro? ¿Será como en The Prestige, donde, en el momento de verse, el clono y el original se quieren matar? ¿O será como con el fugitivo, que se da cuenta que su “clono” es una cáscara vacía: menos vivo que un robot?

El enlace para leer sobre ese artículo está aquí.
El artículo principal de National Geographic este mes se trata de algunos científicos que están intentando hacer clones de especies de animales extintas. El artículo propone que, por fin, clonar animales extintos es una posibilidad real. Algunos científicos están súper animados para comenzar desde ya haciendo los clones, pero otros se quedan con la duda si el mundo está listo para recibir de nuevo a especies extintos cuando ni siquiera podemos mantener a los especies que tenemos ahora. Sin embargo, ya están haciendo las investigaciones para que esto sea una realidad.

Como mencionamos en la clase, el nombre de “Morel” es un nombre bastante curioso. Suena como la palabra moral. Para mí, aunque Morel y su invención hablan de un tema muy vieja (la radiación), creo que refleja un problema que está ocurriendo constantemente. Inventores y científicos están constantemente buscando maneras de desafiar lo imposible y hacer lo que no se podía. Su objetivo es intentarlo todo. Muchas veces, como Morel, están tan animados por lo que pueden hacer, que se quedan ciegos de lo que deben hacer. Su ánimo no les permite ver si es correcto; si es moral. Cuando estamos desesperados por algo, ya que sea la fama de inventar algo, el progreso científico, o el apego con alguien (en el caso del fugitivo), nos hace perder la vista de todo aparte de esa cosa. Cuando eso pasa, la razón, la moralidad, y la sensibilidad no tienen caso. Cuando cualquier cosa te puede cegar esas cosas, como vemos una y otra vez, las consecuencias son graves.

viernes, 15 de marzo de 2013

La decepción de una proyección


“El esfuerzo indispensable para suicidarme era superfluo, ya que, desaparecida Faustine, ni siquiera podía quedar la anacrónica satisfacción de la muerte.” (La invención de Morel, Bioy Casares, 126)

En “La invención de Morel” el fugitivo se enamora de una proyección de la chica Faustine. Él realmente no sabe nada de ella menos los ocho días de su vida que él ha visto. Sin embargo, se vuelve totalmente desesperado por ella. Claramente busca apego, pero en vano, porque ella no es más que una proyección que nunca podrá satisfacer su necesidad de apego.

                Siendo soltero, suelo pensar mucho en la idea de las citas. Creo que es muy frecuente que nosotros también nos enamoramos de proyecciones: alguien nunca hemos hablado, o ni siquiera sabemos su nombre. Cualquiera que sabe algo del amor verdadero sabe que no es así. El amor verdadero se trata de una amistad fuertísimo y mucho más. Sin embargo, muchos de nosotros, los solteros, elegimos a desconocidos como nuestras figuras de apego. De cierto modo, somos como el fugitivo. Sabemos poco o nada de esa persona, pero pasamos nuestro tiempo haciendo tonterías para sentir algo de ellos. Después de todo, todos estaremos decepcionados. El fugitivo fue decepcionado porque su proyección no existía; era cómo una sombra. A veces yo también me decepciono  cuando me .enamoro de una chica de lejos y la fijo como figura de apego. Después, cuando realmente la conozco, me doy cuenta que ella es totalmente el opuesto de lo que pensaba. Siempre que elegimos a alguien que no realmente conozcamos como figura de apego, estamos poniéndonos en la situación del fugitivo: enamorándonos con una proyección, algo falso.

                Un excelente ejemplo de eso se encuentra en la pelicula “Win a date with Tad Hamilton.” Tad es un actor que suele ser la proyección del mejor hombre del universo. En sus películas es guapo, cariñoso, valiente, e inteligente. La protagonista, Rosalee se vuelve loca por esa proyección y lo pone como su figura de apego. Al final, resulta que él realmente no es así (que sorpresa, ¿no?). La decepciona, y ella se da cuenta que realmente está enamorado con su mejor amigo Petey, que conoce desde la niñez y que también la ame. El héroe (Petey) gana la mujer, hay justicia en el universo, y aprendemos una lección importantísima: las proyecciones (muertas o vivas) no sirven como figuras de apego.

Sé que es un chick flic, pero es una pelicula bastante chistosa

jueves, 7 de marzo de 2013

Encarando tú león interior


“Acaso las historias que he referido son una sola historia. El anverso y el reverso de esta moneda son, para Dios, iguales.” (Historia del guerrero y de la cautiva, Borges)

En su cuento, Borges propone un argumento interesante. Él cuenta de la conversión de un bárbaro a uno sofisticado y la conversión de una inglesa sofisticada a una bárbara. Luego dice que son una sola historia, pero ¿qué es la historia? ¿Es la de la conversión? ¿Es la de ser traidor a tú cultura y tradiciones? Me parece que él está hablando de otra cosa.

En el círculo de la vida, todo tiene su papel. A las plantas les toca crecer y dar vida a muchos animales. Tienen un papel muy pacífico y bondadoso dónde su única función es dar, dar, y dar. Es el epitomé del pensamiento hippy: socialista. Todos dando un poco de sí para crear un mundo mejor. Sin embargo, al mismo tiempo, la naturaleza tiene su lado opuesto. Las tormentas, el relámpago, y el incendio que sigue destruyen toda vida en su camino. Los leones y los tigres son puros consumidores. Su vida se trata totalmente de cazar y matar sin piedad.



Lo interesante es que ambos partes se dependen entre sí. Si no existiera la parte destructiva del círculo, las plantas no tendrían nutrientes para crecer, y si ellos no crecieran y alimentaran a los animales pequeños, el león moriría. Pues, es un círculo. Aunque sea compuesto por cosas totalmente opuestas, cuyos ideales también son tan distintos como el día y la noche, el círculo de la vida falla si falta alguno de esas partes.

De eso habla Borges. Habla de dos ejemplos de personas haciéndose más completos al adoptar otro tipo de vida. Se han hecho cómo el círculo de la vida, adoptando ambos partes, el pacífico y el violento, el bondadoso y el consumidor. Si no aceptamos a nuestra tormenta interior, las plantas de nuestra bondad no podrán crecer. 

jueves, 28 de febrero de 2013

Dejado Sin Palabras

"...con sus ahorros le pagó veinte pesos a un cura para que le enseñara a leer y escribir y con los tres que le sobraron se compró un diccionario. Lo revisó desde la A hasta la Z y luego lo lanzó al mar, porque no era su intención estafar a los clientes con palabras envasadas." (Dos Palabras, Isabel Allende)

¿Alguna vez has intentado explicar cómo te sientes sin poder hacerlo? O ¿has tenido uno de esas experiencias donde te sientes frustrado y quieres que alguien te entienda pero no encuentras las palabras adecuadas para comunicarlo? Si tener dominio de la palabra y su conexión simbólico y real te da poder, por supuesto que el opuesto vale también. Si no tienes las palabras adecuadas para expresar el significado real de las cosas, no tienes poder.

La historia de Belisa Crepusculario me hizo pensar en otra historia que tiene que ver con las palabras también. Se llama Anthem y fue escrito por Ayn Rand. La historia se basa en un futuro distópico, tipo comunista,  donde se ha eliminado el individualismo por completo. Tu vida es decidido por un “Consejo Mundial” que ha eliminado también el uso de las palabras personales: “yo, me, mi, etc…” El protagonista (se llama “Igualdad 7-2521”) narra la historia con dificultad, no pudiendo comunicar conceptos personales porque la única palabra que sabe para referirse a si mismo es “nosotros“. Cuando él encuentra a la protagonista y quiere decirle que la ama, es totalmente incapaz de comunicarle ese concepto tan personal porque lo han criado sin darle un símbolo para representar ese sentimiento real. Al final, huyen juntos al bosque donde encuentran una casa con libros y descubren las palabras prohibidas: “yo, me, mi y ego”

Estas historias porque hay que tener entendimiento de la experiencia humana y también dominio del lenguaje. Igualdad entendía amor personal y directo, pero no expresarlo por su falta de lenguaje. Belisa entendía todas las palabras del diccionario, pero lo echó al mar porque comprendía que la comunicación es mucho más que conectar palabras. La comunicación pura es cuando el significado y la palabra coincidan perfectamente, y cuando puedes lograr eso, tienes poder. Tienes el poder de Belisa, que conmueve a una nación entera con unas cuantas palabras o ablanda el corazón de un guerrero duro con dos. Sin ello, estás como pobre Igualdad; enamorado sin poder comunicarlo. 


(Aun los gangsters necesitan comunicarse.)

jueves, 21 de febrero de 2013

Recuerda Quién Eres


“Lo que sé es que me levanté otro. Los últimos y horrendos padecimientos habíanse borrado de la memoria o poco menos.” (Mechanópolis, Unamuno)

¿Cómo sabemos quiénes somos? Si me levantara mañana habiendo olvidado todas las memorias de mí pasado, ¿sería la misma persona o sería otro? En su cuento Mechanópolis, Unamuno nos hace pensar que no, que nuestra identidad tiene una fuerte relación con nuestra memoria; que al perder la memoria has perdido la esencia de tú ser.

Yo no estoy de acuerdo. Yo creo que hay una diferencia entre nuestra identidad y nuestro ser. Todo lo que me ha pasado ha sido grabado en mi memoria, pero también me ha esculpido. De poco a poco como un artista forma una escultura, los acontecimientos de mi vida han desarrollado mi ser por bien o mal.

Aunque sea una película ficticia, The Bourne Identity da un ejemplo de eso. Jason Bourne ha perdido por completo su memoria, pero no puede escaparse de la persona que él ha llegado a ser. El ser super soldado está infundido su ser, y por más que pierda la memoria lo sigue siendo. Lo hace sin pensar y sin querer.


Ahora, el lector estará diciendo: “Pero Jonathan, tú argumento está mal. Al fin de esa trilogía Jason se vuelve totalmente en contra de lo que era antes.” Exactamente, y eso comprueba mi argumento. Si Jason hiciera el cambio repentinamente, entonces sabríamos que la pérdida de su memoria fue lo que hizo que cambiara. Sin embargo, el cambio de Jason vino como el cambio de cualquier persona, con tiempo y con decisiones conscientes de cambiar.

Así es como una dulce madre que llega a tener alzheimers sigue siendo dulce, porque lo ha sido durante toda la vida, y aunque no tenga memoria de cómo llegó a serlo, lo sigue siendo.

jueves, 14 de febrero de 2013


Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda. Muros gruesos. Puertas en arco con cortinas de yute rematadas con madroños y volantes. Sillas de anea. Cuadros con paisajes inverosímiles de ninfas o reyes de leyenda. Es verano. Un gran silencio umbroso se extiende por la escena. (Direcciónes del escenario, Acto I, La Casa de Bernarda Alba, Lorca)

Como charlamos en clase, la obra “La Casa de Bernarda Alba” nos muestra una situación muy parecida a la que tenemos en la cultura mormona. Como miembros intentamos tener un hogar “blanquísimo” y muros muy gruesos para protegernos de los peligros y los vicios del mundo. A menudo, eso resulta en familias y hogares donde reina el silencio; donde hay una tensión en el aire entre padre e hijo. Los padres quieren proteger, y los hijos quieren tener libertad. La obra saca a luz una pregunta dificilísima: ¿Cómo se puede dar muros gruesos de protección sin que esos mismos muros sean una cárcel como pasó en la casa de Bernarda?

Al meditar sobre esa pregunta, pensé en un artículo qué leí hace tiempo. Contó como los astronautas, sin la presencia de la fuerza de gravedad del mundo pierden mucha fortaleza en sus huesos, lo cual puede resultar en fracturas cuando de nuevo llegan al mundo. De cierto modo, eso es parecido a lo que Bernarda y los padres ansiosos intentan hacer. Intentan aislar a sus hijos de las fuerzas del mundo. Lo que ellos y los astronautas se olvidan es que sin la presencia de esas fuerzas del mundo, sin la oposición, uno queda totalmente débil. Sin levantar pesas, jamás tendré músculos; sin tener desafíos y enfrentar la tentación, jamás seré fuerte en lo espiritual.

Creo que podemos aprender la solución del ejemplo de los astronautas. Ellos aprendieron que estar totalmente aislado de la gravedad les hace mal, entonces comenzaron a hacer ejercicios especiales en su aislamiento para fortalecerse, y cuando vuelven al mundo andan con cuidado hasta que sus huesos desarrollen la fuerza necesaria. Cómo un padre uno, sí, puede tener muros muy gruesos, pero a cambio de Bernarda, y para que su historia no termina cómo la de Bernarda, un padre debe también saber exponer a sus hijos a desafíos y decisiones para que no ellos no se queden como los astronautas, débiles.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Interpretando Literatura y Teatro


Along about now you should be asking a question, something like this: you keep on saying that the writer is alluding to this obscure work and using that symbol or following some pattern or other that I never heard of, but does he really intend to do that? Can anyone really have all that going on in his head at one time? (Foster, How to Read Literature Like a Professor, 82)

Yo soy ingeniero eléctrico. Hoy después de mi clase de literatura hispana yo estaba en mi clase de física de semiconductores, donde se enseña cómo realmente funcionan todos los aparatitos que tenemos. Hablamos de cosas a un nivel pequeñísimo, en los nanómetros (10-9 metros), totalmente invisible a simple vista. Bueno, hoy estábamos hablando del funcionamiento de los electronos y un chico se levantó la mano y dijo: "Me está costando visualizar lo que realmente está pasando ahí adentro. ¿Hay manera de ver estos fenómenos?" El profesor contestó, sonriendo, que él realmente no tenía ningún idea de lo que pasaba ahí adentro y que podría ser totalmente distinto de lo que los científicos pensaban, pero por su experiencia  y experimentos, ha podido predecir y modelar su función.




Eso me hizo pensar en mí relación con la literatura y el teatro. Cuando somos jóvenes nos enseñan que la ciencia fija es  absoluta. Pasa lo mismo con la literatura. Nos enseñan que la casa es blanca, los muros son gruesos, y ya. Comenzamos con la interpretación más simple y nos olvidamos de que pueda tener otro significado. ¿Puede que una casa blanquísima signifique más? Claro, pero todo depende en como interpretamos el guion del autor. El único que sabe verdaderamente y completamente lo que quiere decir el autor es… el autor. Los demás intentamos usar pistas y experiencia para acertar el significado. Comenzamos a nivel muy baja con símbolos muy generales y comunes, y progresamos a las cosas profundas y complicadas.

Así es con la ciencia y la física. Comenzamos aprendiendo las supuestas "reglas fijas" e interpretaciones básicas, pero cuando llegamos a lo profundo nos damos cuenta de que nada más son generalizaciones, y a veces no tienen caso, pero son una base para comenzar a entender un poco la función. El sabio lector y el sabio ingeniero entienden, tal como mí profesor, que realmente no sabemos nada de lo que el autor está pensando, pero utilizando nuestra experiencia en la literatura (o la ingeniería) podemos  hacer unas sabias adivinanzas y así llegar a un entendimiento de los conceptos profundos.

jueves, 31 de enero de 2013

La abejita inimitable


“pero tu risa nunca, porque me moriría” (Neruda, Tu Risa)

Al leer esta poesía pensé en la diferencia entre vivir y sobrevivir. Una de las cosas que me vinieron a la mente fue la relación entre la flor y la abeja. Para que una planta sobreviva, necesita luz, agua, y tierra. Eso sería como el aire y el pan en el poema de Neruda. Son cosas básicas que nos permiten sobrevivir. Sin embargo, Neruda enseña que aunque uno pueda sobrevivir con los elementos básicos de la vida, eso no es vivir. Para realmente vivir se necesita una razón, no solamente ingredientes. Así es también con la flor. Aunque tenga todo el agua en el mundo, la luz y la tierra más rica que hay, la planta producirá una sola flor y morirá. Le falta algo. Le falta la risa; la presencia de la abeja.

La abeja hace posible que la flor pueda reproducir, y de igual manera la flor le da a la abeja los ingredientes necesarios para hacer miel. La flor sin la abeja es nada, y la abeja sin la flor tampoco sobrevivirá. Aunque sean dos organismos totalmente distintos, se dependen entre sí. Se necesitan; no sólo para que ellos sobrevivan una generación, se necesitan para prosperar y florecer. Sin el otro, no son nada, pero juntos pueden “abrir todas las puertas de la vida.”

Para mí es interesante que El élder Ballard comparezca la miel que produce las abejas a los actos de servicio que uno hace. Creo que eso también cabe en la metáfora de Neruda. A medida que demostremos caridad, el amor en acción, a nuestros seres más queridos, estamos dando esa risa tan valiosa a ellos. Entonces, la abeja y su miel pueden significar la risa por su relación necesaria con la flor, pero también la abeja y su miel pueden representar la caridad que demostramos, la cual totalmente cabe en esa relación personal que representa la risa. Así que riámonos, y para hacerlo demostremos caridad a las personas que más amamos.

miércoles, 23 de enero de 2013

La pasión de un pirata


“Que es mi barco es mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.”

(Espronceda, Canción del pirata, Ap. 193)

¡Qué imagen que pinta Espronceda! El pirata de capa y espada; misterioso y feroz, con un espíritu tan libre que ningún cárcel, ninguna cadena, ni la muerte lo puede contener. Él representa el lado sombra en su totalidad. Es apasionado, poderoso e ilógico.

Quiero comparar ser pirata a tener fe. El camino de ser discípulo de Jesucristo es un camino duro y largo, pero es un camino que totalmente, sin duda, vale la pena. Es el camino más provechoso y valioso que hay, y sin embargo “son pocos los que la hallan” (Mateo 7:14). Siempre me pregunto porque son tan pocos los que llegan. Tantos comienzan el camino y después lo pierden, y creo que este pirata me enseñó la razón. Creo que hay muchos que intentan ser discípulos con su lado luz, con su lado lógica. Intentan vivir el evangelio como una lista de quehaceres. Creen que si lees las escrituras, oras, y asistes a la iglesia, ¡presto, irás al cielo!

Para mí, eso no funciona. El élder Bruce C. Hafen dijo: “Sitting in church is as likely to turn you into a saint as sitting in a garage will turn you into a car.” La fé es confiar en lo desconocido. Es poderoso y para algunos no es muy lógico. Está llena de pasión. Si tienes fe tienes un hambre insaciable para descubrir más de Dios. La fe es puro lado sombra, es puro pirata. Muchos comienzan el camino del discípulo llenos de fe, pero con el tiempo su discipulado se hace algo rutinario y lógico y pierde ese elemento de sombra. Un día dejan de leer y asistir porque han perdido el misterio tras ello; han perdido el pirata y la pasión. Yo creo que si queremos ser discípulos verdaderos de Jesucristo necesitamos aprender acceder a nuestro lado sombra y tener la pasión de un pirata hacía Su evangelio.

miércoles, 16 de enero de 2013

La torta es una mentira


“…viviendo engañas y muriendo enseñas” (Sor Juana Inés de la Cruz, A una rosa)

Mi primer pensamiento al leer ese poema fue “La rosa es una mentira”. Después, me reí, y pensé: “La torta (el pastel) es una mentira”. Para los que no saben, esa frase viene de un videojuego tipo rompecabezas muy popular que se llama Portal. El videojuego consiste de un sistema tipo HAL (de 2001: A Space Odyssey) que te va guiando por una serie de laberintos. Al comienzo es tu amiga ofreciéndote como premio una torta al terminar el laberinto, pero a medida que avances intenta matarte y en el último nivel te das cuenta que ella es malvada y la destruyes. Aunque en algunos lugares hay grafiti que advierte: “La torta es una mentira”, al terminar todo el juego, se te presenta esa torta. O sea, que sí, recibiste la torta, pero en mi opinión sigue siendo mentira.

En el poema Sor Juana está hablando de que la rosa, una cosa hermosa y vana es a la vez una mentira y una maestra. Es mentira porque engaña a la gente vana a pensar que ir en pos de belleza física vale la pena, pero cuando muere, demuestra que mintió y que la vanidad no sirve para nada.

Yo creo que el videojuego hace lo mismo. Yo no soy muy de jugarlos, pero he tenido varios compañeros de habitación que jugaban los videojuegos constantemente. La torta de Portal para ellos es como la rosa para los vanos.  O sea, al jugar este videojuego, haces todo con esa meta de alcanzar esa torta imaginaria. Malgastas horas y horas y horas y al terminar… la torta es una mentira. Cuando apagas la computadora, desaparece la torta junto a las incontables horas que gastaste en alcanzarla. De la misma manera que los vanos no recibirán nada en su búsqueda, has gastado muchísimo tiempo y ¿qué has logrado? Absolutamente nada. La rosa y la torta sirven como amonestación para cada tipo de vicio. Ir en pos de un vicio ya que sea la vanidad o los videojuegos de te dejará con polvo, con sombra, con nada.

miércoles, 9 de enero de 2013

El perfil de un autor


“El que pelee y huya vive para huir de otra pelea” (Mel Gibson, Maverik)

Esa siempre ha sido una de mis citas favoritas y una de las que más recuerdo. Yo soy Jonathan Spencer: el hijo menor de una familia de catorce (doce hijos), ingeniero eléctrico, chelista, discípulo de Jesucristo, fanático del ciclismo de montaña y más que todo, una persona bien tranquila que intenta con toda seriedad no tomar las cosas no tan en serio. Por eso puse esa cita. Trato de ser una persona seria cuando la situación dicta, una persona confiable a la que puedes recorrer cuando necesitas contar algo, pero a la vez tengo un tremendo sentido de humor que penetra cada aspecto de mi vida. Creo que hay muchísimas cosas de suma seriedad e importancia en nuestras vidas y si no podemos tener un buen sentido de humor, no podremos soportar el gigante peso que nos presentan esas cosas.

Yo aprendí el español en Argentina donde serví como misionero. Además de aprender el español en ese país desarrollé un gran amor para el asado, la cultura hispana, y la gente de Argentina (en ese orden). Me encanta el español y amo profundamente a la gente latina. La manera en que se tratan entre sí es mucha más cerca que nosotros; mucho menos frío. Eso me encanta. Para ser totalmente honesto estoy tomando este curso para satisfacer un requisito general de la universidad, pero además decidí tomar este curso (en vez de otro que satisfaga el requisito) por esa razón, porque me encanta la cultura hispana; me encanta como son como una gente. Esa cultura tiene una vida, una alegría, un dinámico tan distinto de la cultura nuestra. Espero poder asimilar un poco más de esa vida al estudiar la literatura hispana y poder ser un mejor miembro de la familia humana al hacerlo.